Fisioterapia para la incontinencia urinaria

por | 15 Julio, 2016

La Sociedad Internacional de Continencia (ICS) define la incontinencia urinaria como “la pérdida involuntaria de orina que constituye un problema social e higiénico objetivamente demostrable”.

Este problema afecta a un gran número de personas, en su mayoría mujeres y ancianos.

 

Fisioterapia para la incontinencia urinaria

Fisioterapia para la incontinencia urinaria

 

Tipos de incontinencia

Hay distintos tipos de incontinencia:

-Incontinencia de esfuerzo (IUE): es la pérdida de orina involuntaria que ocurre al producirse una presión en la zona abdominal, por ejemplo, al estornudar, al reír, al toser o al levantar un peso. Es común en ancianas y el tipo de incontinencia con más incidencias en mujeres menores de 75 años, afectando a casi un 50 %.

-Incontinencia de urgencia (IUU): consiste en la aparición repentina y urgente de orinar tan apremiante que no da tiempo de llegar al cuarto de baño, produciéndose así la pérdida de orina. Es la forma más común en mayores de 75 años, sobre todo en los hombres.

-Incontinencia mixta (IUM): es una combinación de incontinencia de esfuerzo y de urgencia. Es frecuente en mujeres, sobre todo en mayores de 70 años.

– Incontinencia por rebosamiento: se manifiesta por un goteo o perdida de orina constante por una vejiga sobredistendida y repleta.

 

En este artículo vamos a centrarnos en el primer tipo (incontinencia urinaria de esfuerzo) y en cómo la fisioterapia puede ayudarnos a mejorar y eliminar esta afección.

 

Incontinencia urinaria de esfuerzo

La incontinencia urinaria de esfuerzo, también llamada de carga o estrés, es un problema muy común que la mayoría de mujeres ocultan, sobre todo con los primeros síntomas, cuando las perdidas de orina son pequeñas y con mayor posibilidad de rehabilitación. Suele ser una afección rara en los hombres.

Ésta afecta a 3-4 de cada 10 mujeres mayores de 25 años, incrementando el número con la edad y el número de partos.

En relación con otros países, el número de jóvenes en España con síntomas de incontinencia urinaria es elevado, lo que seguramente tiene relación con el gran consumo de alcohol y tabaco, entre otros factores.

 

Factores de riesgo

Los factores desencadenantes más comunes son:

  • Embarazo y parto vaginal
  • Levantamiento repetido de objetos pesados
  • Enfermedades de transmisión sexual
  • Sobrepeso
  • Estreñimiento
  • Menopausia
  • Cirugías pélvicas y abdominales

 

 

Fisioterapia para la incontinencia

La incontinencia debe ser tratada por el urólogo o el ginecólogo y la fisioterapia constituye una parte decisiva de refuerzo del equipo.

 

Ejercicios de Kegel

Estos ejercicios fueron desarrollados en un principio para tratar la incontinencia en las mujeres tras el parto. Hoy en  día se recomiendan también a mujeres con incontinencia de estrés, hombres con incontinencia tras la cirugía de próstata y a personas con incontinencia fecal.

Los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico constituyen también un importante recurso para la prevención.

 

Biorretroalimentación

La biorretroalimentación es un método de refuerzo positivo. El profesional coloca electrodos en el abdomen y a lo largo de la zona anal. Algunos terapeutas pueden colocar un sensor en la vagina o en el ano de los hombres para monitorear la contracción.  En el monitor aparece un gráfico que muestra qué músculos se contraen y cuáles están en reposo, así el terapeuta puede ayudar a la persona a identificar los músculos correctos para la realización de los ejercicios de Kegel.

 

 

Terapia de estimulación eléctrica

La estimulación eléctrica hace uso de corrientes eléctricas para fortalecer los músculos del suelo pélvico, se puede recomendar si los ejercicios de Kegel han reducido su efecto.

La corriente se puede aplicar usando una sonda anal o vaginal y puede realizarse tanto en clínica como en casa, con una duración de  aproximadamente 20 minutos cada 2 o 3 días. Debemos seguir las indicaciones del profesional, ya que algunas veces creemos poder mejorar los resultados aumentando la frecuencia del ejercicio o el numero de repeticiones, sin embargo esto sería contraproducente ya que este ejercicio en exceso puede provocar fatiga muscular y aumentar el escape de orina.

Para evitar que esta afección empeore o aparezca se recomienda mantener nuestro peso dentro de los límites saludables, tener una dieta rica en fibra, beber al menos 2 litros de agua al día, realizar ejercicios del suelo pélvico durante el embarazo y después de él, entre otros.

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