Clínica de odontología: problemas con el chupete

Clínica de odontología: problemas con el chupete

En los últimos años, muchos de los mitos referentes a los efectos perjudiciales del chupete han sido eliminados de la mentalidad de los nuevos odontólogos. Según parece, el uso del chupete durante los primeros tres años de vida tiene muchos más beneficios que efectos adversos. En el blog de Clínica Mejórate te lo contamos todo.

La fijación oral de los niños comienza incluso antes del nacimiento. Ésta responde a un impulso de supervivencia, ya que los bebés deben alimentarse, mamando, en las horas posteriores a su nacimiento. El movimiento casi reflejo les produce una sensación de placer y calma casi instantánea, relacionada con la producción del cerebro de endorfinas y otras sustancias,  por lo que el chupete es de ayuda en casos de ansiedad, miedo, dolor. En los últimos años  se ha demostrado que el chupete es capaz de reducir la temida muerte súbita, por lo que muchos médicos recomiendan su uso, sobre todo durante los primeros años de vida.

El posible efecto nocivo del chupete sobre la formación de la dentadura y la posición de la mandíbula, únicamente se produciría a partir de los tres años. Además, tiene que ver con la intensidad de la fuerza de succión que el niño ejerce, así como con el número de horas que el pequeño lo utiliza. Por estas variables, se da el caso de que existen muchos niños que no desarrollan problemas típicos derivados de su uso, aunque lo utilizan pasada esa franja de edad.

Si su hijo es de los que aún tiene fijación con su chupete y no sabe cómo quitárselo, existen numerosos consejos que pueden serle de ayuda. Es importante no castigar o reprender, ya que esto aumenta la ansiedad del pequeño y se hace más difícil que en un estado de ansiedad no responda volviendo al chupete. Además, es preferible que sea el chupete y no el dedo el que acabe dentro de la boca del pequeño, no sólo por razones higiénicas obvias, sino también porque los problemas derivados del chupete pueden agravarse en caso de que sea el dedo el objeto de su fijación.

Un truco clásico es tratar de deshabituar al pequeño cuando éste cambia de rutina. Durante un viaje, el chupete puede simplemente distraerse, y al mismo tiempo podemos mantener al niño entretenido mostrándole paisajes, objetos y personas nuevas, que evitarán que su mente piense en el chupete.

Otro de los trucos consiste en cortar el chupete un poco, haciéndolo más incómodo para ellos. Si es la primera vez que intenta quitar el chupete a su hijo, ésta es una gran idea, ya que muchos niños, al no sentir tanto placer, simplemente lo abandonan.

En algunas ciudades se ha puesto en marcha el conocido como ‘árbol del chupete’, una iniciativa que pretende crear un momento mágico en su vida, en el que los niños dejan su chupete en un árbol público, colgando de una de las ramas. Del mismo modo que existe el ratoncito Pérez, el árbol del chupete ayuda a los niños como un rito de iniciación a la madurez. Cuando el pequeño observa muchos chupetes colgando del árbol, siente que participa de algo por lo que también han pasado sus amiguitos, hermanos e incluso padres y que en lugar de ser privado de algo que le gusta, tiene la oportunidad de hacer un esfuerzo por hacerse mayor.

En algo que coinciden todos los expertos es en la importancia de no volver a utilizarlo una vez se haya retirado, ya que su uso intermitente puede prolongar esta fase hasta el punto de ‘eternizarse’. Ser firme no tiene por qué significar ser severo. Una decisión por el bien del pequeño se debe tomar de forma firme.