¡Cuidado con los masajes low-cost!

En los últimos años los masajes de bajo coste en la playa se han puesto de moda. La inmensa mayoría de personas que ofrecen este servicio carecen de los conocimientos necesarios para la práctica segura de la fisioterapia e incurren en el llamado intrusismo profesional, que en el sector de la salud conlleva, además, problemas serios. Son muchas las personas que se ponen en manos de masajistas ambulantes no profesionales sin saber que, en muchos casos, este tipo de prácticas pueden suponer un riesgo para su salud.

Puede parecer exagerado para aquellos que no conozcan a fondo la práctica de la fisioterapia, pero los profesionales del sector saben que un masaje inadecuado puede agravar de manera drástica problemas anteriores e incluso provocar dolencias que no existían. Un fisioterapeuta profesional sabrá como detectar en qué zonas no debería practicarse el masaje, ya sea por problemas cutáneos, heridas o enfermedades, quemaduras solares; y a qué personas no es conveniente masajear determinadas zonas, como embarazadas o personas con problemas como de ciática. Por el contrario, los masajistas low-cost desconocen los procedimientos médicos necesarios.

Para la adecuada práctica de la fisioterapia es además indispensable una higiene adecuada, que descarte la posibilidad de transmisión de enfermedades dermatológicas entre los distintos pacientes, así como contar con las condiciones adecuadas para su práctica. Las camillas empleadas por los profesionales están diseñadas específicamente para esta labor y en el caso de los masajes low-cost la mala posición y postura de la persona que recibe el masaje aumenta las posibilidades de que éste padezca problemas posteriormente.

Profesionales de las técnicas manuales

Las técnicas manuales profesionales son eficaces y saludables cuando se practican por profesionales. Antes de ponernos en manos de alguien debemos consultar sus credenciales, así como si posee un número de colegiado, en caso de ser fisioterapeuta.

El hecho de que el profesional realice su actividad de forma legal aumenta un poco el precio, ya que buena parte de los ingresos devienen en impuestos, pero al mismo tiempo nos da la seguridad de saber que estamos en buenas manos y que el profesional responderá en caso de que exista algún problema, ya que se trata de una actividad regulada.

Los conocimientos técnicos especializados son clave en la formación de, por ejemplo, los fisioterapeutas, muchos de los cuales poseen una instrucción universitaria de cinco años. Esta formación les da un conocimiento preciso y científico de la anatomía humana, así como de los diferentes problemas y cómo enfrentarse a ellos.

Los profesionales de las técnicas manuales cuidan y mucho la higiene con el fin de evitar provocar mayores problemas de los que solucionan, así como el historial del paciente. A menudo se dice que es sencillo reconocer a un masajista profesional por este hecho, antes de poner una mano encima del paciente, se le pregunta concienzudamente por su estado físico y de salud, tanto en el pasado como en el presente.

Como puede comprobarse, las diferencias entre masajistas profesionales y aquellos que no lo son justifican sobradamente las distintas tarifas. Si se piensa bien, el masaje low-cost es en realidad caro y de un coste elevado, teniendo en cuenta que aquellos que lo practican carecen de formación, condiciones salubres para su práctica y responsabilidad legal alguna con aquellos a los que tratan.