Fascitis plantar, prevención y cuidados

Si alguna ha sentido un punzante dolor en el talón de su pie, quizá a primera hora de la mañana, quizá haya padecido fascitis plantar. Uno de los principales motivos por los que puede dolernos el talón, es también uno de los más limitantes a la hora de moverse o hacer vida normal.

La fascitis plantar se produce cuando una banda de tejido grueso -la fascia- se inflama. Por suerte, la fascitis puede tratarse y prevenirse. Aunque hay que tener en cuenta que la prevención, en caso de que corra riesgo de padecerla, vale por dos con respecto al tratamiento, es decir, es mucho más valioso prevenir que curar.

Las personas que corren mayor riesgo de padecer este problema son aquellos que más empleen los pies, es decir, corredores y trabajadores que pasan la mayor parte de la jornada laboral de pie, como maestros o camareros. Sin embargo, el problema es doble si a esta condición le sumamos, por ejemplo, un problema de obesidad, un embarazo o una edad de entre 40 y 60 años.

Si se encaja en alguna de estas categorías existe riesgo y debería ponerse en marcha para prevenir este problema en el futuro. La mejor manera es realizar estiramientos. ¿Cuándo?, se preguntará. La respuesta es sencilla: antes, después y durante la actividad. Es clave para evitar que se presente este problema, especialmente los isquiotibiales, que ante un rango de movimiento limitado pueden poner en tensión la fascia plantar y producir la temida fascitis.

A pesar de que no existe un método con el que evitar con total seguridad la fascitis plantar, lo cierto es que el estiramiento es muy probable que la mantenga aleada por mucho tiempo. Otro de los consejos que siempre se dan para la prevención de problemas relacionados con el pie es el uso de un buen calzado.

Pero si es usted de los que ya sufren este problema, debe saber que no está condenado a vivir con él de por vida y que existen soluciones. Es importante tomar el control de la situación y acudir a la consulta de un podólogo o fisioterapeuta que la ayude. Los profesionales de la fisioterapia están especialmente capacitados para el tratamiento de esta dolencia y pueden darle consejos muy buenos para aliviar el dolor incluso durante el proceso de cura, de manera que muy probablemente se despedirá del dolor el primer día que se ponga en manos de un profesional.

Además, si padece este problema debe utilizar siempre calzado apropiado y de calidad, sobre todo al realizar ejercicio. Los mejores deportes para este tipo de problema son aquellos que no entrañen peso, como el ciclismo o la natación. Si desea practicar running, puede ser una buena idea hacerlo sobre superficies blandas.

Pero ante todo es primordial acercarse a la consulta de un médico o fisioterapeuta pues es una condición que puede cambiar con más facilidad de la a menudo se cree. En Clínica Mejórate disponemos de un equipo preparado, con profesionales dedicados, no sólo a la fisioterapia, sino también a la podología, por lo que podemos proporcionar a nuestros clientes un tratamiento integral y multidisciplinar con el que atajar el problema aún más rápido y de forma eficaz.