Fisioterapia y Parkinson

La dolencia del Parkinson es un trastorno neurodegenerativo complejo con una amplia gama de implicaciones de largo alcance para los pacientes y sus familias. El tratamiento de la enfermedad se ha centrado tradicionalmente en el suministro de fármacos a los pacientes; pero incluso con un tratamiento médico óptimo, los pacientes aún experimentan un deterioro de diversas funciones físicas, que repercute en sus actividades cotidianas, debido a una disminución progresiva de la movilidad. Esto puede llevar a una mayor dependencia de los demás, inactividad y aislamiento social. Estos factores contribuye a una menor calidad de vida.

A pesar de las terapias médicas y quirúrgicas contra la enfermedad de Parkinson, los pacientes desarrollan esta progresiva discapacidad. Existe un movimiento creciente que aboga por abordar este problema desde un punto de vista multidisciplinar. Es aquí donde el papel del fisioterapeuta se hace clave a la hora de maximizar la capacidad funcional de los pacientes y minimizar las complicaciones secundarias gracias a la rehabilitación del movimiento. El papel del fisioterapeuta se ha vuelto fundamental para este mal durante los últimos años, en los que numerosos estudios han mostrado la capacidad de estos profesionales, mejorando la capacidad funcional de los pacientes y disminuyendo las complicaciones secundarias asociadas en el corto plazo, gracias a una correcta rehabilitación de la movilidad, así como en un contexto de apoyo al paciente y su confianza.

Recientes estudios arrojan luz acerca de la eterna pregunta acerca la efectividad de las terapias que ofrece la fisioterapia en la mejora de los pacientes de la enfermedad de Parkinson. Estos estudios, realizados varios profesionales de diversas universidades del en Reino Unido, se suman a otros muchos realizados en los últimos años alrededor del mundo en torno al papel de la fisioterapia y su incidencia en el mal de Parkinson.

El estudio británico se realizó en 2012 e incluyó 39 ensayos a 1827 participantes. El objetivo del mismo era evaluar la eficacia de la fisioterapia en comparación con la ausencia de tratamiento en los pacientes de Parkinson. Para lograr extraer conclusiones se sometió a los pacientes a métodos de revisión y ensayos controlados de forma aleatoria, así como a diferentes técnicas dentro de la fisioterapia a fin de comprobar los diversos efectos.

Las mediciones realizadas incluyeron el equilibrio, la velocidad, la confianza, así como la calidad de vida. Las conclusiones del estudio avalaron que existen beneficios a corto plazo en la enfermedad de Parkinson. El estudio encontró mejoras en los siguientes apartados: velocidad de la marcha, un test acerca de caminar entre dos y seis minutos, prueba de levantarse y caminar, la escala del equilibrio de Berg y la UPDRS, una escala específica para esta enfermedad que se encarga de medir el alcance del Parkinson en base a criterios como la movilidad o el discurso. Si se desea hojear el estudio completo, así como sus conclusiones, puede encontrarse en la siguiente web: http://www.bmj.com/content/345/bmj.e5004

Los diversos frentes que la fisioterapia tiene en el tratamiento de este mal incluyen puntos como la mejora de la musculatura que se ha debilitado, el alivio de los diversos dolores asociados, la mejorar el equilibrio y las reacciones posturales del paciente, la mejorar su coordinación, la mejorar la función respiratoria e intestinal, así como tratar de corregir las alteraciones posturales previniendo que pueda aparecer rigidez articular.

Para conocer diferentes tratamientos y aproximaciones terapéuticas contra este problema, la entidad sin ánimo de lucro Sant Tomàs, declarada de utilidad pública y que tiene como objetivo la mejora de la calidad de vida de personas con discapacidad intelectual en la comarca de Osona, tiene un interesante estudio acerca del tema en su página web:http://www.santtomas.cat/Uploads/docs/Protocolo_de_Fisioterapia_en_el_paciente.pdf