La escoliosis

La escoliosis es una condición médica en la que la columna vertebral se encuentra curvada hacia uno o ambos lados. Se calcula que aproximadamente el 2 % de la población padece algún tipo de curvatura escoliótica en la columna, con una incidencia de problemas graves en torno al 10 % de los casos.

Existen diferentes tipos de escoliosis que son determinadas según el lugar en el que se encuentra el vértice de la curvatura de la columna. La escoliosis con mayor incidencia se produce en la zona media de la espalda, en el área torácica, así como en la unión de la columna torácica con la lumbar. No es muy común que se produzca en el cuello.

El mejor momento de la vida para examinar la columna vertebral es durante la adolescencia temprana, concretamente entre los 11 y los 14 años. De esta manera, su médico puede vigilar si esta empeora con los años y adecuar un posible tratamiento para evitar males mayores con la llegada de la edad adulta. Es muy conveniente comenzar el tratamiento en edades tempranas, pues los beneficios repercutirán en multitud de aspectos de la salud, así como en la fuerza muscular, la comodidad y la movilidad de nuestro cuerpo.

Síntomas externos y detección precoz

Los síntomas clásicos de este problema pueden presentarse durante la infancia. Entre los 7 y los 9 años de edad, los padres pueden percibir algunos síntomas que pueden servir como alerta. El principal de ellos son las caderas desiguales. Si uno de los huesos de las caderas aparece más prominente y elevado exteriormente, puede ser un indicador de escoliosis.

A menudo se considera que este problema es fruto de una mala postura, pero lo cierto es que aunque éstas pueden empeorarla en el medio y largo plazo, lo cierto es que no suelen ser la causa principal.

Las posturas y hábitos que no atienden a la higiene postural adecuada y que pueden la conocida como actitud escoliótica. Es decir, se padece una leve desviación lateral de la columna vertebral que puede corregirse voluntariamente.

Las principales causas de la escoliosis son variadas

Se habla de escoliosis estructural o idiopática cuando la raíz del problema es la herencia genética. Existen pacientes que presentan problemas familiares que anteceden a los suyos. Así que es importante conocer el historial familiar de problemas de espalda. Se cree que por parte de las mujeres hay hasta un 20 % de probabilidades de padecer escoliosis en caso de que los progenitores la padeciesen.

Su desarrollo, como decíamos, comienza durante los primeros años de la adolescencia, en las edades comprendidas entre los 11 y los 14 años, con una incidencia muy superior en mujeres que en hombres, llegando a ser de 10 a 1.

Existen además escoliosis relacionadas con problemas de salud subyacentes como enfermedades. Algunos trastornos neuromusculares, así como lesiones de médula o parálisis pueden provocar alteraciones en la movilidad motora del cuerpo, que pueden traducirse en problemas de escoliosis. Las personas que sufren tetraplejia, así como personas que convalecen durante mucho tiempo en posiciones recostadas también pueden padecer este problema.

La escoliosis funcional puede aparecer en la edad adulta como resultado de una lesión o accidente, o la práctica repetitiva de un hábito postural o un ejercicio que implique la asimetría de nuestro cuerpo. Este tipo de escoliosis es de lenta formación y se produce porque los músculos dorsales se desarrollan de forma excesiva en uno de los lados de nuestra espalda, creando un desequilibrio que se transmite a la posición de nuestros huesos a la larga. Este tipo de problemas es muy habitual en jugadores profesionales de deportes como el tenis, el golf o el piragüismo.