La Osteopatía

El rasgo diferenciador de la osteopatía es la peculiar concepción de cuerpo un todo, es decir, una perspectiva holística e integradora de la salud como equilibrio general de las funciones. La osteopatía entiende que los distintos sistemas del cuerpo están interrelacionados y no son independientes unos de otros. No se trata únicamente de localizar el problema específico y aislado que el paciente señala; sino que, a través de técnicas manuales, el osteópata equilibra los distintos sistemas del organismo, favoreciendo un estado óptimo de salud general.

Haciendo especial hincapié en problemas mecánicos y del sistema musculo esquelético, esta filosofía y práctica curativa fue desarrollada en 1874 por el doctor estadounidense Andrew Taylor Still, que fue pionero en el concepto de ‘bienestar’, y que reconoció la importancia del tratamiento de la enfermedad en el contexto de todo el cuerpo.

Biografía

Para conocer mejor los orígenes de la osteopatía es conveniente acercarnos a la biografía de su fundador: Taylor Still, el cual nació en una cabaña de madera en el condado de Lee, Virginia, en 1828. Siendo aún un niño Taylor sintió una clara la vocación de ayudar a los demás, por la cual se decidió a seguir los pasos de su padre y convertirse en médico.

Completó su formación con cursos adicionales en el Colegio de Médicos y Cirujanos en Kansas City, a comienzos de la década de 1860. Destaca dentro de su biografía sus servicios como cirujano para el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil.

Still consiguió sobrevivir a la Guerra Civil, pero el peor golpe que recibiría en su vida estaba aún por llegar: la muerte de tres de sus hijos de una epidemia de meningitis en el año 1864. A raíz de este trágico suceso, desarrolló una perspectiva crítica y concluyó que las prácticas médicas ortodoxas de su época eran frecuentemente ineficaces y, en ocasiones, hasta perjudiciales.

El paciente en su totalidad

Still tenía ahora un claro objetivo: hallar nuevas y mejores formas de tratar a los enfermos. Para ello, se dedicó a la investigación y la observación clínica durante los siguientes diez años, lo que le llevó a considerar que el sistema musculoesquelético desempeñaba un papel vital en la salud y la enfermedad. De hecho, su conclusión iba más allá y sostenía que el propio cuerpo contenía todos los elementos necesarios para mantener la salud, si éste era estimulado de la manera adecuada

En concreto, Still creía que mediante la corrección de problemas en la estructura del cuerpo, a través del uso de técnicas manuales (lo que en la actualidad se conoce como la medicina de manipulación osteopática), la capacidad del cuerpo para funcionar y curarse a sí mismo podría mejorar notablemente. Además, Still también fue impulsor de la idea de la medicina preventiva y fue un firme defensor de la filosofía que aboga por que los médicos deben centrarse en el tratamiento integral de cada paciente, en lugar de tratar de forma aislada su enfermedad.

Su experiencia vital, así como los estudios realizados y las conclusiones médicas alcanzadas por Still dieron forma a la base de un nuevo enfoque médico: la medicina osteopática. La primera escuela de medicina osteopática fue inaugurada por el propio Still en la ciudad de Kirksville (Misuri), en 1892. Con el tiempo, este enfoque ha dado lugar a tres grandes corrientes: la osteopatía estructural, que se dedica a las articulaciones, columna y en general a cuestiones posturales; la osteopatía craneal, centrada en el sistema nervioso y los desequilibrios de los huesos del créneo; y la osteopatía visceral, centrada en la manipulación de los mismos, con el fin de conseguir un mejor riego sanguíneo y, por consiguiente, un mejor funcionamiento.