Lesiones veraniegas

La gran mayoría de las lesiones producidas durante la práctica deportiva aparecen por un esfuerzo excesivo o por una preparación inadecuada para la realización de la actividad física. Este tipo de lesiones aumentan durante el periodo estival veraniego, ya que son muchos los que se animan a hacer deporte tras periodos prolongados de sedentarismo.

Tras un duro año de trabajo, unas buenas vacaciones son indispensables para recuperar fuerzas de cara a septiembre. Sin embargo, hay que tener cuidado, pues la realización inadecuada o un incremento brusco de la actividad física suele acarrear problemas y lesiones.

Deshidratación

Además, las altas temperaturas favorecen dos factores que también contribuyen a una peor respuesta de nuestro cuerpo para compensar posibles problemas. Una de ellas es la deshidratación. La pérdida de agua y sales minerales aumenta la posibilidad de sufrir calambres y otros problemas musculares. Una correcta hidratación es indispensable incluso en reposo. Beber al menos 3 litros de agua en reposo y de forma regular y constante si practicamos algún deporte. Una deshidratación grave puede derivar en un golpe de calor, caracterizado por una baja del ritmo cardíaco, mareos y caída de la tensión arterial, lo cual puede tener consecuencias tan graves como una trombosis e incluso el coma.

Golpes de aire

Por otra parte, el uso frecuente del aire acondicionado durante el verano favorece los cambios bruscos de temperatura. El llamado ‘golpe de aire’ se produce cuando nuestros músculos pasan del calor extremo al frío de algunos lugares con aire acondicionado. Este fenómeno conlleva problemas musculares y lesiones que pueden estropearnos las vacaciones. Para prevenirlo, debemos evitar cambios muy bruscos de temperatura, así como adecuar el termostato del aire acondicionado a entre 22 y 25 º.

Calentamiento

Si vamos a realizar actividades deportivas, debemos calentar adecuadamente, ya que esta práctica evita muchas lesiones. No importa que sintamos nuestro cuerpo listo y aclimatado por el calor. Las articulaciones y ligamentos necesitan siempre comenzar con actividades que no exijan grandes esfuerzos tras un periodo de reposo, así que el calentamiento es siempre la opción más inteligente antes de comenzar cualquier deporte.

Cuidado con los deportes extremos

Debemos ser realistas en cuanto a nuestra condición física. El surfing, el esquí acuático o la maratón son actividades muy exigentes con nuestro cuerpo y que requieren de preparación previa. Lanzarse a la práctica de deportes excesivamente duros con nuestro cuerpo puede ser motivo de lesiones que pueden acompañarnos durante meses. Es importante conocer nuestro cuerpo y saber qué podemos exigirle sin sufrir consecuencias indeseadas.

Running sobre distintas superficies y natación para todos

La práctica del running se extiende más y más cada día, sin embargo, correr sobre superficies blandas como la arena de la playa puede ocasionar problemas en articulaciones, como las rodillas y tobillos. Es importante que si deseamos realizar este tipo de actividad, lo hagamos utilizando un calzado adecuado y que, además, nuestra condición física sea la adecuada.

La natación, sin embargo, es una opción fenomenal para nuestra espalda y nuestro sistema musculo esquelético en general. Además, gracias a ella podemos fortalecer nuestros ligamentos y articulaciones, así como mejorar nuestra flexibilidad. Es importante también nadar con la técnica adecuada, así como hacerlo respetando nuestros límites. Al contrario que ocurre con el atletismo, son pocos aquellos que pueden nadar la distancia de una maratón, pues este ejercicio es muy sano, pero también más exigente. De modo que es preferible no forzar nuestros límites tampoco con este deporte, aunque la práctica acuática favorezca que sintamos menos cansancio que con otros deportes durante el verano.