Los principales enemigos de nuestros pies

Desafortunadamente, no son muchas las personas que visitan asiduamente al podólogo, a pesar de que se recomienda hacer, al menos una vez al año, una visita a este profesional. Si llevamos una vida activa es probable que pasemos la mayor parte del día descargando el peso de nuestro cuerpo sobre ellos. Es por esto que los pies son una de las partes más importante y valiosa de nuestro cuerpo, de la que depende nuestra movilidad presente y futura.

Cuidar nuestros pies desde jóvenes puede ahorrarnos, a la larga, problemas de difíciles y costosas soluciones, que la mera prevención en estadios tempranos hubiese arreglado con tan solo un par de consejos de nuestro podólogo. Es el caso, por ejemplo, de los dolorosos callos o de los juanetes. A continuación vamos a enumerar una serie de problemas comunes en los pies. Si padece alguna de estas molestias, sepa que no tiene porqué sufrir de forma perenne el dolor que conllevan estas patologías, y que visitar a un podólogo le ayudará a mejorar su calidad de vida de forma inmediata.

Las callosidades son la dolencia más común en los pies. Se caracterizan por un engrosamiento de la piel que en la mayoría de ocasiones es producido por el roce contra el zapato. La fricción que ejerce el uso de un calzado estrecho o que no se ajusta a las dimensiones exactas de nuestro pie puede producir estos dolorosos compañeros de viaje.

El juanete es un problema que presenta más incidencia en mujeres que en hombres y está muy generalizado en las sociedades occidentales, donde se utiliza calzado de tacón y cerrado. Se caracteriza por la aparición de una protuberancia en el dedo gordo del pie. Ésta es producida cuando el primer metatarsiano del dedo se desvía y apunta hacia el interior, lo que produce la aparición de una protuberancia en el exterior. En muchas ocasiones esta dolencia viene acompañada de pie plano, por lo que se hace imprescindible consultar a un especialista en caso de que padezcamos este problema.

 

El pie plano es un problema muy común en la infancia. Esta dolencia no puede diagnosticarse hasta pasados los tres años, pues los niños menores de esta edad no han desarrollado sus pies completamente. Con todo, según advierte la Sociedad Española de Fisioterapia en Pedriatría (SEFIP), en torno al 40 por ciento de niños y una quinta parte de la población adulta padece este problema. Este mal se caracteriza por una escasez de altura de la bóveda plantar o arco longitudinal. Una lesión en el pie puede provocar que un adulto sin problemas en su arco plantar desarrolle pie plano. Su diagnóstico es sencillo, pues existe una huella característica que es fácilmente reconocible.

Para entender la fascitis plantar hay que comprender qué es fascia plantar, una formación de tejido colágeno acintada, localizada en la planta del pie y cuyo trabajo es protegernos cuando el pie realiza el apoyo. La fascitis se produce por una lesión o inflamación de este tejido. Esta lesión es muy habitual en deportistas, con una alta incidencia en corredores y jugadores de baloncesto.

Al igual que ocurre en el caso de los juanetes, los pies planos pueden contribuir a agravar este problema. El principal motivo suele ser una pisada inadecuada, aunque también contribuyen al problema el sobrepeso y el uso de calzado inadecuado. En ocasiones un paciente que no haya acudido al podólogo puede pensar que esta dolencia es crónica, pues suele sufrirse de forma intermitente. El dolor suele ceder cuando el pie entra en calor, por lo que suele acabar ignorándose. Sin embargo, debe saber que un tratamiento médico correcto produce excelentes resultados.