Osteopatía craneal

Esta rama de la osteopatía se centra en los diferentes huesos del cráneo, muy relevantes para el correcto funcionamiento de nuestro sistema nervioso central y autónomo. Problemas como vértigos, molestos acúfenos -ruidos en nuestros oídos- o disfunciones de la articulación temporomandibular (ATM) pueden paliarse mediante las técnicas que ofrece este tratamiento.

Como todas las prácticas homeopáticas, el enfoque filosófico para entender el cuerpo y sus problemas es distinto al de la medicina tradicional. A diferencia de ésta, la homeopatía entiende que la aproximación del terapeuta al paciente debe ser holística, es decir, el homeópata entiende que nuestro cuerpo y mente funcionan como un todo. Asimismo, entiende el cuerpo como unidad: cada parte incide sobre las funciones del todo. El orden de las partes estructurales es crucial para aliviar todo tipo de problemas. La salud es entendida como un perfecto equilibrio. La adecuada posición y relación entre las partes de nuestro cuerpo conlleva un estado de salud y bienestar para la persona.

Un poco de historia

El origen de estas prácticas se remonta a principios del siglo XX, concretamente a 1930, cuando William G. Sutherland tuvo la idea de que los huesos del cráneo y algunos puntos de unión –entre los huesos temporal y parietal- tenían un movimiento de bisagra, parecido al respiratorio. Esta quinesia acompasada posee una frecuencia distinta en cada persona y se encargaría de ayudar a regular los cambios de presión del líquido cefalorraquídeo en nuestro cerebro.

Estas ideas fueron ampliadas por el doctor John Upledger en los años setenta, cuando al parecer descubrió un movimiento acompasado de la denominada ‘duramadre espinal’.

Para la osteopatía cráneo-sacral, los ejes centrales son los conceptos de RP “respiración primaria” y de regulación del fluido cerebroespinal. La RP produce una movilidad de los huesos craneales que tiene una frecuencia de entre 6 y 12 movimientos por minuto. Estos son descritos de forma metafórica como de flexión y extensión, parecidos a los respiratorios, pero independientes de éstos. Cuando el ritmo de esta segunda respiración es superior a los parámetros citados, el paciente sufre estrés y desequilibrios de los sistemas simpático y parasimpático; mientras que un ciclo inferior induce a sentir descoordinación física, vértigos y sensación de bloqueo mental.

Usando técnicas de masaje y manipulación de las articulaciones sinartrósicas del cráneo, un osteópata especializado es capaz de devolver estos movimientos a su ritmo natural, mejorando la sintomatología asociada. La práctica terapéutica asociada a esta modalidad se basa en la aplicación de ligeros toques en la cabeza, la cara, la columna y la pelvis del paciente.

Problemas en la ATM y el nervio trigémino

Existen numerosos trastornos asociados a desórdenes de las articulaciones temporomandibulares, más conocidas por las siglas ATM. En el área de unión de nuestra mandíbula inferior con el cráneo se concentran por completo nuestros cinco sentidos y esto es debido al trigémino. Este nervio es particularmente delicado y sus ramificaciones se extienden hasta nuestros ojos, nariz, oídos y mandíbula. Es uno de los circuitos nerviosos más importantes y, al mismo tiempo, más sensibles del ser humano.

Los problemas con este nervio pueden producir intensos dolores y algunos de los problemas médicos más severos. El más temido, sin duda, es la neuralgia del trigémino, pero existen otro muchos problemas de menor gravedad, aunque muy molestos, como dificultad para morder o masticar, dolor facial o sordo en la cara, bruxismo, acúfenos, dolor de oído y cabeza, bloqueo de la mandíbula, etc. Todos estos síntomas están, en algunas ocasiones, asociados a problemas con la ATM, el nervio trigémino, la tensión en músculos craneales y de la cara, las vértebras cervicales y los huesos del cráneo. La osteopatía craneal puede ser de buena ayuda si se padecen algunos de estos síntomas.