Remedios caseros para aliviar los juanetes

Conocemos como juanete una protuberancia ósea, es decir, de hueso, formada en la base de la articulación del dedo gordo de nuestros pies. Ésta logra desviar nuestro dedo hacia el interior y desalinearlo, lo cual supone un problema que puede derivar, incluso, en la formación de un hueso adicional.

El principal problema, además del dolor asociado, es que la desalineación que produce el juanete hace que nuestro dedo gordo genere presión sobre el resto. El resultado es una lenta pero progresiva deformación que se incrementa con el tiempo.

Entre sus causas se apunta a la herencia genética, así como al uso de zapatos estrechos que constriñen las articulaciones. No en vano, esta dolencia es más común en mujeres que en hombres. El principal consejo que debe seguir si padece este problema es consultar a un especialista, es decir, a un podólogo. En Clínica Mejórate tenemos a su disposición una consulta en podología que podrá asesorarle en cualquier tipo de problema de este tipo.

Sin embargo, además de la visita al podólogo, existen una serie de remedios que quizá puedan mantener el dolor producido por los juanetes a raya. Hoy les presentamos 5 remedios caseros que pueden ayudarle:

Poner los pies a remojo

Poner los pies en agua tibia puede servir de alivio del dolor, así como reducir la inflamación. Para ello puede emplearse la bañera o un simple recipiente. Muchas personas recomiendan diluir sales de Epsom en el agua. Este tipo de sal, originaria del sur de Inglaterra posee una elevada cantidad de magnesio, el cual reduce la inflamación y ayuda a que los músculos tensos se relajen más rápidamente. Para lograr la obtención de todos los beneficios, deberá dejar los pies durante al menos 10 minutos.

Aliviar el dolor con hielo

Como remedio de urgencia, el hielo puede reducir la inflamación y la sensibilidad de la zona afectada. Aplicado entre 10 y 20 minutos puede significar la diferencia entre llorar de dolor y sentirse bien. Un remedio casero e interesante es envolver un objeto congelado en una toalla. Después solo debemos enrollar nuestro pie en ella, de forma que no entrará en contacto directo con el hielo, y poner nuestro pie al menos a la misma altura que nuestro corazón. De forma que reduzcamos el flujo de sangre en la zona dolorida.

Estirar los dedos

Estirar las articulaciones tras la práctica deportiva ayuda a calmar dolores, y además reduce el riesgo de lesiones. Con nuestros pies ocurre del mismo modo. Los grandes olvidados también necesitan cuidados tras un día de trabajo y esfuerzo. Para realizar estiramientos en nuestros dedos debemos sentarnos en una posición cómoda e inclinarnos hacia adelante. Agarramos cuidadosamente nuestro dedo gordo con los dedos y tiramos suavemente hacia atrás. Debemos mantener el dedo hacia arriba al menos durante 10 segundos, sin forzar una posición demasiado tensa, es decir, en ningún caso debe sentir dolor.

Cambiar de calzado

Si utiliza el mismo calzado durante días, quizá su problema se esté agravando por este motivo, algo casi seguro en el caso de que además sea un calzado estrecho o apretado. Existen instrumentos de medición de pies disponibles incluso en zapaterías, y que pueden ayudarle en la adquisición de zapatos perfectamente adaptados al tamaño y forma de sus pies. Además, es importante dejar suficiente espacio en la puntera, que permite que los dedos gordos puedan moverse libremente y sin presión.

Aplicar un analgésico tópico

En la actualidad existe una gran variedad de geles y cremas de uso tópico que pueden ayudarle en el alivio del dolor. Si la pomada incluye corticoides no deberá usarla sin prescripción médica. La técnica de aplicación de la misma supone una parte importante de los efectos benéficos. Un ligero masaje puede ayudar al remedio a penetrar la piel y al mismo tiempo relajará la musculatura de la zona afectada.