Sensibilidad dental, el enemigo invisible

Sensibilidad dental, el enemigo invisible

La sensibilidad dental es un problema que afecta a un amplio porcentaje de la población. Se calcula que más del 70 % de las personas sufrirán algún episodio de sensibilidad en su vida. La razón de esta dolencia la encontramos en la exposición de la dentina, y está causada, en la mayoría de los casos, por una pérdida del esmalte dental, además de por una retracción de las encías.

El uso de un cepillo de dientes demasiado duro, así como el consumo de alimentos excesivamente ácidos pueden ser motivo de un deterioro del esmalte. Las bebidas carbonatadas, por ejemplo, reducen la resistencia del esmalte. Si cepillamos nuestros dientes inmediatamente después de tomar una de estas bebidas, es probable que suframos daños en el esmalte.

Entre los múltiples sospechosos de esta dolencia también encontramos la periodontitis, caracterizada en sus estadios avanzados por la retracción de las encías. Este fenómeno es el principal causante de la pérdida dental en adultos y produce que nuestros dientes aparentes ser más “alargados”, dejando expuesta parte de la pieza dental que debería proteger la encía.

Caries, dientes rotos y empastes de mala calidad. En el caso de las caries, es fundamental distinguir el característico dolor que producen, agudo y punzante. En este caso, la sensibilidad dental suele estar localizada en un punto exacto de nuestra dentadura. Lo mismo suele ocurrir en el caso de piezas fracturadas y empastes descolocados o defectuosos.

Otro de los posibles causantes de esta alteración es el reflujo gastro-esofágico. Aquellas personas que padecen este problema tienden a sufrir episodios de reflujo, normalmente durante la noche. Los efectos son devastadores para los dientes, pues los jugos gástricos son un poderoso agente capaz de destruir nuestros dientes muy rápidamente. De forma parecida ocurre en el caso de las personas que sufren vómitos a menudo, ya sea por enfermedad gastrointestinal, como por bulimia. Además, si se cepillan los dientes inmediatamente después de que se produzca el vómito, los ácidos, aún presentes en nuestra dentadura, destruyen aún más rápido la dentina. Es importante enjuagar únicamente y esperar al menos 30 minutos.

¿Soluciones?

La hipersensibilidad dentinaria está íntimamente ligada con la higiene bucodental, y suele tener su solución en una mejora de éste; sin embargo, al contrario que sucede en otras dolencias, es fundamental reeducar al paciente en torno a los hábitos y técnicas para el cepillado.

Un cepillo de una dureza excesiva, una técnica agresiva en su uso, o hábitos como el cepillado inmediatamente después de tomar alimentos o bebidas ácidas son algunos de los enemigos de la mejora de este problema.

A menudo se presentan pacientes que no se explican su hipersensibilidad o que pretendiendo atajarla, practican el cepillado con mayor frecuencia, sin darse cuenta de que es precisamente este hábito el que produce el problema.

Actualmente, existen multitud de tratamientos y enfoques para poner solución a este problema. El primer paso debe estar encaminado a la consulta de nuestro dentista, ya que el profesional podrá encontrar la causa específica de su hipersensibilidad. En caso de que existan problemas periodontales que estén produciendo los episodios de dolor, el odontólogo propondrá un tratamiento de limpieza bucal profesional, con el fin de controlar este problema.

Es clave saber que el abandono del cepillado y las visitas al dentista por este problema son el peor de los caminos para tratar de solucionarlo, ya que podría darse el caso de que el único problema sea una técnica o cepillo de dientes inadecuado y el cese de la higiene bucodental adecuada nos conduzca a problemas mucho mayores.

Además, existen multitud de componentes capaces de alejar los problemas de sensibilidad de forma rápida, como el floruro de estaño, el Novamin, o el citrato potásico.